Go, un arte milenario

Un viejo proverbio dice que nunca se ha jugado dos veces una misma partida de Go. Y es probable: sobre un tablero de 19 intersecciones por 19, hay alrededor de 4,63 P 10.170 posiciones posibles.

El Go es el juego de estrategia más antiguo del mundo. Se inventó antes que la escritura -hace unos 4000 años- en China. Es jugado por muchos millones de personas en Oriente, y su difusión en estas tierras es mucho más popular de lo que lo es el ajedrez en Occidente. En Japón, China, Corea y Taiwan hay jugadores profesionales, algunos de los cuales gozan de gran prestigio nacional y ganan importantes sumas de dinero.Es considerado una de las cuatro artes clásicas, junto a la pintura, la música y la caligrafía.

Una leyenda china dice que el emperador Yao inventó el Go para instruir a su hijo Dan Zhu. Otra dice que fue el emperador Shun, quien viendo tan estúpido Shang Jun, inventó el Go para instruirlo. Como se desprende de estas leyendas, la educación está vinculada fuertemente al juego desde su origen.

En Oriente consideran que los atributos pedagógicos del Go contribuyen a mejorar el desarrollo mental de los niños e, incluso, los resultados académicos. Entre otras cosas, el Go facilita la identificación de lo que es “importante” y lo que no; ayuda a evaluar alternativas; a aplicar y recordar acciones y técnicas; a desarrollar la alternativa adecuada estratégica y tácticamente; a calcular el valor y el riesgo de cada alternativa; y a planificar a largo plazo.

En Japón, saber jugar al Go (a partir de cierto nivel) puntúa en las pruebas de acceso a las universidades, tanto públicas como privadas, de tal forma que a estos ingresantes se los admite directamente. En Corea,  existe la carrera universitaria de profesor de GO en Séul.

Mucho se ha escrito sobre la historia del Go y sus relaciones con la ciencia y el arte. El Go, se explica, resulta en realidad tan complejo y sutil como uno se lo proponga. Los elementos del que dispone son simples: un tablero con líneas de grilla y piedras blancas y negras. Pero no sólo los elementos son simples y primitivos, sino que el objetivo del juego, controlar territorio y rodear al enemigo, es también algo primario, casi instintivo.

Otro atractivo de su práctica, dicen quienes lo juegan, es el hecho de que constituye en cierta medida un lenguaje, un instrumento de comunicación. Uno de los nombres del Go es “shudan”, que significa “lengua de manos”. Para dar una idea de la profundidad y sutileza del Go, dos jugadores que no hablen el mismo idioma pueden entablar, sin embargo, una conversación jugando una partida sin articular una sola palabra. Ni siquiera es necesario hacerlo para convenir que la partida está finalizada: el Go termina por mutuo acuerdo.

Además de ser un desafío intelectual, se explica, la práctica del Go estimula el desarrollo de la percepción de las formas. Hay belleza, elegancia y hasta majestuosidad en algunas posiciones y secuencias de jugadas. A medida que las piedras se van colocando en el tablero (el partido empieza con el tablero vacío y las piedras no se mueven, a veces desaparecen), se producen formas cambiantes que dan una sensación de movimiento, y a menudo lo rodeado se hace rodeador o una batalla “ganada” se pierde para ganar una más grande.

En nuestro país, el Go empezó a desarrollarse en Buenos Aires, de la mano del ingeniero Hilario Fernández Long (nacido en Bahia Blanca), rector de la UBA en la época de la “noche de los bastones largos”. En la década del ’70, Hilario Conoció el Go e inició gradualmente su difusión dando cursos en el Centro Argentino de Ingenieros y en la Sociedad Central de Arquitectos.Enseguida aparecieron seguidores, que se encargaron de consolidar la Asociación de Go.

Fernandez Long fundó la Asociación Argentina de Go (AAGO) el 11 de Septiembre de 1971 y el primer Presidente fue el ing. Adalberto Moderc.En aquellos años se publicaron diversos manuales que sirvieron para que el juego se conozca rapidamente en Buenos Aires.

En los años 70 y 80 se llevaron a cabo diversos Torneos auspiciados por entidades bancarias como por ejemplo el Torneo Sudamericano (1979).

Actualemente la actividad se concentra principalmente en Buenos Aires y en el interior del pais hay grupos aislados.Los torneos anuales más importantes del calendario da la AAGO son el tradicional Torneo Argentino, del que surge el campeon de nuestro pais, y el Torneo Clasificatorio, que sirve para designar el jugador que participa en el Torneo Mundial Amateur (WAGC) que organiza en forma anual la Nihon KI-in (japón) y la FIG.Los mejores jugadores que ha dado el pais y reconocidos a nivel mundial son Fernando Aguilar y Eduardo López Herrero, que actualmente reside en Japón.

El ing.Fernando Aguilar es probablemente, el jugador más fuerte del continente Americano y uno de los mejores amateurs de occidente.En 1982 finalizó en 5to lugar en el 4to WAGC, y en el 2001 ocupó el 9no lugar en el 23 WAGC y ganó el 3er torneo Iberoamericano clasificatorio para la Copa Toyota-Denso.

En el año 2002 durante su participación en la 1era Copa Toyota-Denso, venció a dos jugadores japoneses profesionales, ambos 9-dan.En Marzo superó a Hasegawa Sunao y en Septiembre a Yoo kagen, siendo eliminado por Lee Changho quien se coronó campeón del torneo.

El año pasado tuvo una magnífica actuación en el WAGC finalizando en el 3er lugar.

Entre las celebridades internacionales que han jugado al GO o juegan, se encuentran Bill Gates, Philip W Anderson, Albert Einstein, John Forbes Nash (aparece jugando en la pelicula “una mente brillante”), Robin Williams, Rod Stewart, entre otros.

En Argentina conocieron el Go el escritor, poeta y ensayista Jorge Luis Borges, quien fuera una de las figuras literarias mas importantes e innovadoras del siglo XX.En 1978, escribió lo siguiente:

El Go

Hoy, 9 de septiembre de 1978,

tuve en la palma de mi mano un pequeño disco

de los trescientos sesenta y uno que se requieren

para el juego astrológico del Go,

ese otro ajedrez de Oriente.

Es más antiguo que la más antigua escritura

y el tablero es un mapa del universo.

Sus variaciones negras y blancas

agotarán el tiempo;

en él pueden perderse los hombres

como en el amor o en el día.

Hoy, 9 de septiembre de 1978,

yo, que soy ignorante de tantas cosas,

sé que ignoro una más,

y agradezco a mis númenes

esta revelación de laberintos

que ya no exploraré…

Jorge Luis Borges

Alejo Aispuro

miembro de la AAGO


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